Nosotros

 

 

No somos de "derecha" ni de "izquierda". Buscamos el III camino. Ello supone disparos de babor y de estribor.

Coincidimos con Gonzalo Fernández de la Mora en torno al “crepúsculo de las ideologías”. Torpe, en el siglo XXI, 

 encapsular la realidad en calabozos librescos. La vida supera a las teorías. Por eso se preponen ideas-fuerzas. Una

es el desarrollo económico. Implica superar el marasmo mediante la industria. Ello pasa por vigorizar las pymes y generar armonía entre empresarios y operarios. Es inaceptable la condición de país exportador de artículos sin valor agregado como materias primas y alimentos. Un factor negativo que lo retarda es la lucha de clases. Otro es el excesivo control del Fisco.  No somos privatizantes ni estatistas. Se valora lo nacional del capitalismo y la experimentación de fórmulas como la cooperativista, la autogestionaria, la  corporativa o el Estado protagónico. Si el gato es blanco o negro ¡no interesa! Lo importante es que extermine las ratas. Generar riqueza es sustantivo y ello pasa por el trabajo disciplinado del cual no escapa nadie porque la sociedad la concebimos como un colmenar que excluye la pereza.

 

    La justicia social es otra idea-fuerza. Sin embargo, entenderla sólo como una redistribución del ingreso es miope. Peor concebirla como limosnas del municipio o el Estado. Ese es un paternalismo que metamorfosea ciudadanos en mendigos. Desde otro ángulo, el sindicalismo estimulador del descontento y de la huelga es factor de atraso. Se favorece el ascenso de los postergados. No obstante, se advierte lo catastrófico que es el ensanchamiento de capas medias que repudien las manualidades y su meta sea convertir a sus retoños en empleados administrativos. Desde otro ángulo, concebir la equidad como expropiación de la riqueza ajena es una torpeza tanto como el incremento de la carga tributaria a la empresa generadora de desarrollo de modo particular en el complejo ámbito agropecuario.

 

    Otra idea-fuerza es soberanía. Ciertos grupos la conciben sólo como restringida a lo territorial. La extendemos a lo económico y financiero, a lo oceánico y lo atmosférico, a lo comunicacional y lo escolar. Proponemos abrir debate sobre la globalización que es herramienta de dominación de las macropotencias.  En su momento se cuestiona el TLC con EEUU por su asimétría. Lo anotado, de un modo u otro, disminuye nuestra autodeterminación y envenena el alma colectiva. Si hay quienes se inclinan ante la fuerza del capital trasnacional y sus múltiples agencias como algo inexorable les indicamos que hay pueblos que lo resisten y con heroísmo. No nos sentimos aliados ni sobrinos de ese Occidente que invade, oprime y contamina. Queremos ser ¡ nosotros mismos ! y ello implica defensa de la identidad. Quienes sostengan que el antimperialismo es añejo se equivocan. Su correlato, el nacionalismo –rectamente concebido- es nuestra bandera. Lo visualizamos como instrumento para sacudirnos de la dependencia externa así como el desarrollo es la herramienta para superar el rezago, el desempleo, el endeudamiento y la desidentificación.

 

    Repitamos: desarrollo, justicia y soberanía. Añadamos otra idea-fuerza: reconciliación. Aquella interna interna se refiere al enfrentamiento de civiles y uniformados. Ese es un producto funesto de la Guerra Fría entre Moscú y Washington. Proponemos se sepulte el hacha de combate y se fume la pipa de la paz. Abramos la puerta a indultos y amnistías. Eso significa perdón y olvido para quienes están en trincheras opuestas de 1973 a 1990. Otro aspecto, de esta idea-fuerza está bosquejado en orden a excluir la confrontación entre gerencia y sindicato. La reconciliación externa supone acuerdo con las repúblicas fronterizas. Ello para el control del gasto militar, la explotación mancomunada de los recursos naturales, el fomento del intercambio académico, el impulso al turismo, la intercomunicación vía terrestre Pacífico y Atlántico, la garantía sobre capitales, personas y mercancías desplazables, la defensa de la Antártica amenazada por Londres... Apunta, en síntesis, a generar-en el Cono Sur- un polo bioceánico pluriestatal de  desarrollo equivalente a los que hoy exhiben Sudáfrica, la India y Australia.

 

    Otra idea-fuerza es el rescate de nuestra identidad impactada –desde el exterior- por modas, modales y modelos, ideas e ideologías, prejuicios y patrañas que nacen en el Viejo Mundo o EEUU. De allá arriban y aquí son legitimadas por la TV. No se propone hermetizarnos, sino establecer –en el ámbito cultural- aduanas que separen el trigo de la paja, lo útil y de la chatarra. Pareciera urgente atajar el calco indiscriminado de lo foráneo. El  tema  es algo complejo. Apenas dos ejemplos para que se  entienda nuestro enfoque ajeno a la xenofobia. Hay un afán por imponer la enseñanza del Inglés y hasta del Chino Mandarín en el sistema escolar. El problema está en que nuestros alumnos son analfabetos funcionales en idioma patrio. Algo de criterio: “la caridad comienza por casa”. Otro ejemplo, ciertos Estados europeos legalizan el “matrimonio” homosexual. Debemos imitarlos porque son "avanzados"…ese en un argumento falacioso. Estulticia inaudita, allá ellos, acá nosotros y siempre defendiendo el concepto de soberanía bosquejado, ese que no se restringe a lo puramente geográfico

Contribute!
Books!
Shop!